8 ¿Cuáles son nuestros logros?
Los buenos resultados dependen en última instancia del compromiso de las partes con las soluciones y la paz duradera. Los cambios en una situación de conflicto dependen también de otros factores, y existen múltiples factores sobre los que las partes en conflicto no tienen control. Los avances y retrocesos se miden durante un periodo de tiempo prolongado. Los resultados llegan por etapas y hay que luchar constantemente por ellos. Hay muchas etapas, y puede haber varios caminos para llegar a una solución pacífica. Por lo tanto, la ‘vara’ con la cual se midan los resultados debe contener otros matices más allá de las ideas absolutas de ‘guerra’ o ‘paz duradera’. Noruega puede remitir a una serie de procesos en los que nuestros esfuerzos han contribuido a mitigar o resolver conflictos, incluso en casos en los que no se ha alcanzado un acuerdo de paz pleno. Por ejemplo, Noruega ha contribuido a conseguir acuerdos de alto el fuego o a la apertura de corredores humanitarios, logros de importancia para la población civil, que suele ser la más afectada por los conflictos armados.
El trabajo por la paz y la resolución de conflictos puede implicar dar pasos pequeños, y con frecuencia, no visibles de inmediato. En algunos casos, mantener el diálogo o fomentar la confianza entre las partes involucradas puede servir de freno al conflicto. La existencia de una mesa de negociación puede cambiar las expectativas políticas de los países y actores implicados, y puede animar a las partes a mostrar moderación, de manera que disminuyan los niveles de violencia.
En este capítulo, analizamos los logros de Noruega a través de la actividad de diplomacia de paz y resolución de conflictos desplegada en las últimas décadas, a la luz de los tres objetivos esbozados en el capítulo 3.1. Además, describimos las enseñanzas útiles extraídas, que pueden servir para profundizar en nuestro trabajo. Este capítulo se limita también a hacer una selección de procesos sobre los que puede haber suficiente transparencia.
Figur 8.1 Junto con Cuba, Noruega ha facilitado las conversaciones de paz entre las autoridades colombianas y la guerrilla de las FARC. En la foto, la firma de uno de los subacuerdos en La Habana, Cuba, el 23 de septiembre de 2015.
Foto: Omar Nieto
8.1 Mitigación y resolución de conflictos internacionales
Noruega ha apoyado a varias partes en conflicto para resolver algunas de las guerras civiles más sangrientas de las últimas décadas, firmar acuerdos de alto el fuego, abrir corredores humanitarios, implementar medidas de fomento de la confianza y evitar la escalada del conflicto. De los siete procesos de negociación en los que Noruega ha sido mediador formal o ha desempeñado un papel clave como moderador extraoficial, seis han desembocado en diversas formas de acuerdos negociados (Colombia, el Proceso de Paz de Oslo, Sri Lanka, Venezuela, Guatemala y Nepal) y uno sigue en curso (Filipinas). Se han firmado amplios acuerdos de paz en Colombia, Guatemala y Nepal.
En Colombia se alcanzó un acuerdo de paz definitivo que supuso la desmovilización de unos 13.500 ex guerrilleros de las FARC, una cuarta parte de los cuales eran mujeres. Las FARC dejaron de existir como organización armada. El acuerdo se está implementando, a pesar de la necesidad de hacer frente a diversos retos.
En Nepal, Noruega contribuyó a lo largo de todo el proceso de negociación, que concluyó con un amplio acuerdo de paz en 2006. Los acuerdos se han implementado en gran medida, y Nepal está a punto de adentrarse en la fase final del proceso, sobre justicia transicional.
Figur 8.2 Durante el proceso de paz de Nepal, Noruega proporcionó a las partes un lugar de encuentro único y extraoficial y apoyó la asistencia de la ONU y la vigilancia del acuerdo de paz firmado en 2006. El trabajo incluyó el desarme y la integración de las fuerzas maoístas, fotografiadas aquí durante la conmemoración del alto el fuego de 2006.
Foto: NTB/REX (621908b)
En Sri Lanka, las partes, bajo dirección noruega, firmaron un acuerdo de alto el fuego dotado de un mecanismo de vigilancia asociado, que produjo resultados humanitarios en los años que estuvo en funcionamiento, de 2002 a 2008 (especialmente en el periodo 2002–2006). La guerra se terminó militarmente, pero siguen sin resolverse algunas cuestiones políticas.
En Guatemala, Noruega fue un facilitador extraoficial de las conversaciones entre las autoridades y el grupo guerrillero URNG, que desembocaron en la elaboración de una carta de intenciones en Oslo en 1990. Junto con otros países, Noruega apoyó el posterior proceso de negociación liderado por la ONU, que concluyó con un acuerdo de paz en 1996, del que se firmaron tres subacuerdos en Oslo. Una evaluación externa de 1998 llegó a la conclusión de que Noruega había desempeñado un papel importante en cuanto a poner fin a la guerra civil en el país38.
En Venezuela, las partes negociaron una carta de intenciones, así como varios subacuerdos, sin encontrarse una solución duradera al conflicto político entre el Gobierno y la Oposición.
En Filipinas, Noruega, junto con NOREF, no sólo ha facilitado las negociaciones del Gobierno con el movimiento comunista, sino que también ha desempeñado un papel clave en la desmovilización de Mindanao. El Gobierno filipino y el movimiento rebelde Frente Moro de Liberación Islámica (MILF, por sus siglas en inglés) firmaron un acuerdo de paz que dio lugar a la creación de una región autónoma en el Mindanao musulmán. El desarme y la reintegración de los exsoldados en la vida civil han sido decisivos para garantizar una paz duradera. Noruega desempeña un papel destacado en el mecanismo de desarme. En 2025 se habrán desmovilizado 26.000 de los 40.000 excombatientes.
Figur 8.3 Noruega ha participado en diversas negociaciones de paz en Filipinas desde 2001. Esta foto es del proceso de desarme con excombatientes del Frente Moro de Liberación Islámica (MILF) de Filipinas.
Foto: William Hovland
En Etiopía, Noruega contribuyó a los esfuerzos de mediación de la UA en el conflicto de Tigray, que desembocaron en un acuerdo de alto el fuego en 2022. El conflicto ha provocado un sufrimiento humanitario generalizado, graves vulneraciones de los derechos humanos y millones de refugiados. Se han estimado en cientos de miles las muertes vinculadas con la guerra. A través de NORCAP, Noruega contribuyó directamente a los esfuerzos de mediación de la UA para apoyar el liderazgo africano del proceso. Hicieron falta dos años para que las partes en conflicto se sentaran a la mesa de negociaciones. Cuando finalmente las partes se sentaron juntas en la misma mexa, un acuerdo de cese al fuego se negoció en solo dos semanas. Además, Noruega apoyó el establecimiento de un mecanismo de vigilancia, que contribuyó a la estabilización y al inicio de la normalización de la vida cotidiana de los habitantes de Tigray. Al mismo tiempo, esta es una historia de negociaciones a marchas forzadas y de cuestiones sin resolver que se abandonaron por el camino. La situación en Tigray y la paz alcanzada siguen siendo frágiles, y persisten cuestiones clave.
En la región del Sahel, los acuerdos de paz locales negociados con apoyo noruego han reducido el nivel de conflicto, aumentado la movilidad de la población civil y contribuido a la reapertura de las escuelas. Este es el resultado de la colaboración de Noruega con NOREF y organizaciones no gubernamentales como Inter Mediate, Promediation y HD, así como organizaciones e instituciones locales capaces de ejercer influencia sobre los responsables de la toma de decisiones. La inclusión de las mujeres en el proceso ha supuesto un reto, dados los roles tradicionales de género, pero los socios han conseguido su involucramiento a través de diálogos específicos. En Malí, Noruega contribuyó activamente a garantizar la participación de las mujeres en el Comité de seguimiento del acuerdo de paz entre las autoridades y los grupos de la Oposición (Acuerdo de Argel)39.
El Acuerdo de Oslo entre Israel y la OLP era una carta de intenciones que pretendía allanar el camino para nuevas rondas de negociaciones sobre las cuestiones políticas más difíciles. Estas cuestiones no se han resuelto, pero se trató de un intento importante de señalar una vía diplomática que durante décadas contó con un amplio apoyo entre nuestros aliados más próximos y la mayoría de los Estados miembros de la ONU. El acuerdo, además, sentó las bases de un esfuerzo internacional para crear, mediante el establecimiento de instituciones básicas, las condiciones necesarias para la sostenibilidad del Estado palestino. La labor en pro de una solución de dos Estados se ha vuelto ahora mucho más difícil, pero sigue siendo de gran prioridad para Noruega. Nuestra contribución ayuda también a resolver los problemas derivados de la ausencia de proceso de paz y de ‘solución de dos Estados’.
Un ejemplo reciente fue la decisión de Israel de liberar los ingresos fiscales y aduaneros que recauda en nombre de la Autoridad Palestina (AP), retenidos durante mucho tiempo tras el atentado terrorista del 7 de octubre de 2023. La situación había surgido debido a un desacuerdo entre los países sobre las transferencias a Gaza, y la detención contribuyó a una situación financiera crítica para la AP. En el diálogo con las partes, Noruega, con apoyo de Estados Unidos, negoció un acuerdo temporal por el cual Noruega hacía de ‘estación intermedia’ de parte de los ingresos fiscales y aduaneros40. Esto sentó las bases para que la Autoridad Palestina recibiera de Israel casi 3.000 millones de coronas noruegas, hecho que se tradujo en que los educadores, las enfermeras, el personal de policía y el personal de limpieza volvieran a recibir sus salarios, y en el mantenimiento de los servicios públicos básicos. Noruega pudo desempeñar ese papel gracias a sus buenos contactos y al alto nivel de confianza de que goza entre personas clave en las altas esferas en los países implicados. Desde el 7 de octubre de 2023, Noruega también se ha servido de sus contactos con Israel y Hamás para abogar por el acceso a Gaza de las organizaciones de ayuda humanitaria.
En Siria, el compromiso y el contacto a largo plazo de Noruega con todas las partes ha sido importante para promover el acceso humanitario y la protección de los civiles. Esto incluía a las autoridades de Assad en Damasco y a contactos confidenciales con HTS (Hayat Tahrir al-Sham) cuando controlaban la provincia de Idlib. HTS figura entre las organizaciones terroristas de la lista de la ONU y está sujeta a sus sanciones. Debido a las sensibilidades de los países occidentales respecto al contacto con una organización incluida en la lista de terroristas, Noruega y HD intervinieron para ayudar a difundir el mensaje. El diálogo contribuyó, entre otras cosas, a facilitar en cierta medida el acceso de la ayuda humanitaria internacional a Idlib. También ayudó a frenar la legislación conservadora que HTS estaba considerando introducir en la provincia. En general, hay motivos para creer que el diálogo contribuyó a cimentar la decisión estratégica de HTS de alejarse de la ideología yihadista y tratar de convertirse en un actor político responsable.
Cuando HTS tomó el poder en Damasco en diciembre de 2024, el contacto que Noruega mantiene desde hace tiempo con el movimiento nos permitió hablar rápidamente con personas clave de la estructura de poder y promover ideas para el camino a seguir hacia la reconstrucción de una Siria nueva y libre. Desde entonces, el diálogo noruego con HTS se ha centrado en incluir a todos los grupos sociales de Siria en el proceso político y en encontrar soluciones políticas consensuadas. Este era el objetivo de la conferencia nacional de diálogo de 2025, y tanto la conferencia como el seguimiento han contado con el apoyo de Noruega a través de sus organizaciones asociadas. Noruega, además, ha apoyado diálogos locales y trabajos preparatorios de justicia transicional. Es demasiado pronto aún para estimar hasta qué punto Siria conseguirá establecer un gobierno integrador y ampliamente aceptado por la población y evitar así una escalada de la violencia. Pero las oportunidades son mayores si la comunidad internacional involucra a las nuevas autoridades en el decisivo proceso de transición.
Los canales diplomáticos extraoficiales y los contactos discretos han generado una serie de medidas de fomento de la confianza en diversos conflictos. En Afganistán, la diplomacia de contacto noruega apoyó los esfuerzos internacionales para aplicar medidas como la liberación de rehenes y la mejora de la seguridad en las zonas donde la ONU actuaba contra la poliomielitis. El canal diplomático extraoficial de Noruega contribuyó al diálogo sobre normalización entre Serbia y Kosovo, dirigido por la UE, y al Acuerdo de Bruselas concluido en 2013. Durante la pandemia de coronavirus, Noruega dialogó con varias partes en conflicto sobre el alto el fuego temporal para evitar la propagación del virus y garantizar el acceso humanitario, entre otros sitios, al sur de Tailandia. En Filipinas, el compromiso de larga data con Noruega comporta que se nos escuche cuando denunciamos a una u otra de las partes de haber infringido el Derecho Humanitario. Noruega ha contribuido a garantizar el alto el fuego en días solemnes y durante la pandemia de coronavirus en Filipinas, y ha conseguido acceso a presos políticos. En Colombia, Noruega ha contribuido a la liberación de numerosos civiles secuestrados, prisioneros de guerra y rehenes. En el marco de los procesos de negociación colombianos, se han firmado acuerdos temporales de alto el fuego con el consiguiente alivio humanitario para la población local. En los conflictos urbanos, las negociaciones con las redes criminales han permitido reducir el número de asesinatos, secuestros y reclutamiento de menores en ciudades colombianas como Medellín y Buenaventura.
En Timor Oriental, Noruega contribuyó a establecer un diálogo nacional sobre la reconciliación en el periodo 2006–2010. El diálogo se inició en 1999, a petición de las autoridades y sobre la base del apoyo de la sociedad civil noruega a la liberación de Timor Oriental. La intervención de Noruega contribuyó a apaciguar la situación y relajar las tensiones entre los actores, en un momento caracterizado por las turbulencias políticas y el malestar social. Se pusieron en marcha iniciativas de diálogo y medidas para la inclusión y los juicios de posguerra justos41.
Las negociaciones pueden también desembocar en una solución sin que se llegue a un acuerdo. Un ejemplo es el ya mencionado proceso confidencial entre el gobierno español y el Movimiento de Resistencia vasco a partir de 2005, organizado por Noruega y por HD. El diálogo se vio interrumpido periódicamente por crisis derivadas de atentados terroristas y por conflictos internos en los partidos políticos, pero la mera existencia de un proceso apuntaló la expectativa de un cese de la violencia y reforzó la posibilidad de encontrar una solución política. ETA ha destacado la importancia del diálogo para su decisión de abandonar las armas, tomada en 2011. Sin embargo, España subraya que, en la medida en que las conversaciones funcionaron (si es que lo hicieron), fue por ir acompañadas de operaciones policiales eficaces y del encarcelamiento de gran número de personas vinculadas a ETA. Al mismo tiempo, en el País Vasco, el proceso creó una dinámica interna que redujo el apoyo a las actividades terroristas de ETA en el Movimiento de Resistencia vasco.
8.2 Promoción de medidas y soluciones basadas en el Derecho Internacional y el liderazgo de las partes
El punto de partida de Noruega es promover soluciones políticas acordes con el Derecho Internacional, incluido el Derecho Humanitario y los derechos humanos. Esto se comunica a las partes en conflicto, normalmente al principio del proceso, a menudo tanto públicamente como a puerta cerrada.
La perspectiva holística y la experiencia concreta del trabajo en conflictos sobre el terreno ayudan a que la voz de Noruega sea importante en la ONU y otros foros multilaterales. Una preocupación importante para Noruega ha sido crear consenso en la ONU y entre los actores estatales y privados acerca de que el enfoque de la resolución de conflictos debe ser integrador y cumplir con las normas humanitarias y los derechos humanos fundamentales.
Los esfuerzos de Noruega en el campo de la paz y la resolución de conflictos fueron un importante factor que contribuyó a proporcionarle un puesto en el Consejo de Seguridad de la ONU en 2020. Nuestras cartas más fuertes en la campaña electoral fueron el apoyo sólido y constante prestado a la ONU, combinado con una larga experiencia como facilitadores en procesos internacionales de paz42. Durante el periodo de funciones de Noruega en el Consejo de Seguridad en 2021–2022, se hizo especialmente hincapié en los temas mujeres, paz y seguridad y derechos de los niños y los jóvenes, así como en la diplomacia para la paz. Por ejemplo, en 2021, Noruega y Níger negociaron la adopción unánime de la Resolución 2601 del Consejo de Seguridad, que fue la primera dedicada a la protección de la educación en situaciones de conflicto43.
Entre los procesos que Noruega ha facilitado, el de Colombia con las FARC es el que ha logrado resultados más claros en materia de derechos universales, en forma de capítulos separados del acuerdo sobre justicia transicional, mujeres, paz y seguridad, derechos de los pueblos indígenas, protección de los defensores de los derechos humanos y fortalecimiento de los derechos económicos, sociales y políticos. El Acuerdo de Paz de Nepal allanó también el camino para el mejor cumplimiento de la carta universal de derechos humanos. Sin embargo, la inclusión de tales disposiciones en los acuerdos no garantiza que se respeten los derechos.
La Sala de Apoyo a la Sociedad Civil Siria (CSSR, por sus siglas en inglés) es una plataforma creada en enero de 2016 por la Oficina del Enviado Especial de la ONU para Siria con el fin de promover un proceso político inclusivo en el país. NOREF y Swisspeace han sido los socios a cargo de la implementación de esta tarea de la ONU. La CSSR brinda a las organizaciones de la sociedad civil siria la oportunidad de reunirse, intercambiar ideas y aportar perspectivas a la ONU y otros actores relevantes. El CSSR ha contribuido a reforzar el papel de la sociedad civil en el proceso de paz y a hacer que el diálogo político sirio sea más integrador y representativo. Noruega también ha apoyado el establecimiento del Consejo Asesor de la Mujer con mujeres de distintos orígenes en Siria. El Consejo asesora a la oficina del Enviado Especial de la ONU desde 2016, con una serie de aportaciones específicas al proceso político.
Desde que los talibanes tomaron el poder en Afganistán, Noruega ha dado prioridad a reunir a las autoridades de facto con representantes de la sociedad civil afgana y de la comunidad internacional. La cúpula Talibán ha introducido una política cada vez más represiva hacia las mujeres y las niñas. Cabe destacar que varios de los líderes talibanes que han participado en conversaciones con Noruega, con otros países y con líderes afganos a lo largo del tiempo han cuestionado públicamente las políticas actuales en Afganistán. Esto no puede atribuirse únicamente a los esfuerzos noruegos, pero resulta interesante a la hora de evaluar el valor a largo plazo de la diplomacia de contacto en este conflicto. Noruega ha garantizado la inclusión de las mujeres afganas en los debates sobre una solución pacífica en Afganistán en varias ocasiones en las últimas décadas. Además, la labor de Noruega ha contribuido a que los esfuerzos en favor de posicionar a la mujer sigan ocupando un lugar destacado en la agenda internacional.
Noruega ha apoyado planes de acción nacional en favor de la mujer, la paz y la seguridad en varios países, entre ellos Filipinas, que ha desarrollado un papel de liderazgo en este campo en Asia. Tanto el Gobierno como los comunistas cuentan ahora con una sólida representación de mujeres en sus respectivas delegaciones negociadoras.
Figur 8.4 Amplio compromiso político en pro de la paz y la resolución de los conflictos.
El Primer Ministro, Jonas Gahr Støre (Ap), y el Ministro de Asuntos Exteriores, Espen Barth Eide (A), recibirán el viernes 15 de diciembre en Oslo a los ministros de Asuntos Exteriores de Oriente Medio, la región nórdica y los países del Benelux para celebrar una reunión sobre Gaza. Foto: Killian Munch/Ministerio de Asuntos Exteriores
La Primera Ministra, Erna Solberg, y la ministra de Asuntos Exteriores, Ine Eriksen Søreide, celebran la elección de Noruega como miembro del Consejo de Seguridad de la ONU para el periodo 2021–2022. “Nos serviremos de nuestra experiencia de décadas en la labor por la paz y la reconciliación para tender puentes y buscar soluciones a los difíciles conflictos que se presenten al Consejo de Seguridad”, declaró la Primera Ministra Erna Solberg al término de la elección. Foto: Marte Lerberg Kopstad/Ministerio de Asuntos Exteriores
La Premio Nobel de la Paz de 1992, Rigoberta Menchú, aparece en la foto con el Presidente del Parlamento Sami, Ole Henrik Magga, y el Secretario de Estado del Ministerio de Asuntos Exteriores, Jan Egeland (izda., Ap). Las partes de la guerra civil guatemalteca firman un acuerdo de paz en el Ayuntamiento de Oslo. Foto: Berit Roald Scan photo / NTB
Hilde Frafjord Johnson, ex ministra de Desarrollo de Noruega, conversa con un exsoldado durante el primer aniversario de Sudán del Sur como nuevo Estado mundial en 2012. Desde 2002, Noruega, el Reino Unido y Estados Unidos forman la Troika, que desempeña un papel especial en las negociaciones de paz entre Sudán y Sudán del Sur. Foto: Ministerio de Asuntos Exteriores
El ministro de Medio Ambiente y Desarrollo, Erik Solheim, visita Nepal en 2012. Aquí, en el campamento de Shaktikor, en Chitwan, que desmoviliza a antiguos soldados maoístas. Noruega lleva mucho tiempo apoyando el proceso de paz en Nepal. Foto: Trond Viken/Ministerio de Asuntos Exteriores.
El ministro de Desarrollo, Heikki Holmås (SV), visitó Nepal en 2012, donde realizó un seguimiento de los trabajos sobre la nueva Constitución. Foto: Lasse Bjørn Johannesen/Ministerio de Asuntos Exteriores
Figur 8.5 Amplio compromiso político en pro de la paz y la resolución de los conflictos.
La Primera Ministra, Erna Solberg dialoga con el Presidente colombiano, Juan Manuel Santos, sobre la deforestación en zonas controladas por las FARC. Foto: Johan Vibe/Ministerio de Asuntos Exteriores.
El Ministro de Asuntos Exteriores, Jan Petersen (H), en una reunión con los Tigres de Liberación de Eelam Tamil (LTTE) en Sri Lanka, el 22 de enero de 2005. Foto: Heiko Junge / NTB
Venezuela en París en noviembre de 2022, con el presidente Macron como anfitrión de sus colegas presidenciales de Argentina y Colombia, la ministra de Asuntos Exteriores Huitfeldt y los jefes de delegación de las partes. Foto: Idun Tvedt/Ministerio de Asuntos Exteriores.
El ministro noruego de Asuntos Exteriores, Børge Brende (H), participa en la firma del acuerdo de paz entre las autoridades colombianas y las FARC en Cartagena el 27 de septiembre de 2016. Foto: Ministerio de Asuntos Exteriores
El Secretario de Estado, Andreas Kravik (Ap), en una visita a Ghouta Oriental en Siria en febrero de 2025 para mantener conversaciones con los nuevos gobernantes. Foto: Yngvild Berggrav/Ministerio de Asuntos Exteriores
8.3 Creación de capital político y de conocimientos especializados
A través de sus esfuerzos por promover la paz y la resolución de conflictos, Noruega establece contacto con las partes en conflicto y llega a comprender cómo piensan y actúan. Además, nuestros esfuerzos se traducen en aportaciones y capital político con aliados, socios y otros países al contribuir en situaciones que son importantes para ellos. Cuando los representantes noruegos mantienen contacto directo con las partes, con terceros países o con la sociedad civil, Noruega adquiere un conocimiento más profundo de las tendencias regionales y mundiales y de las causas de los conflictos. Se trata de un conocimiento valioso a la hora de contribuir a soluciones de paz, pero también es de relevancia directa para los análisis de seguridad noruegos.
El diálogo con Estados Unidos ha sido especialmente estrecho y se aplica a la mayoría de los principales compromisos de paz de Noruega. Los esfuerzos de Noruega en América Latina han propiciado un estrecho diálogo con Estados Unidos en temas como la seguridad, la lucha contra las drogas y la migración. Además, Estados Unidos ha valorado a menudo nuestro contacto con grupos con los que ellos mismos no podían hablar fácilmente. Los contactos a largo plazo de Noruega con los talibanes, Hamás, la milicia hutí y las autoridades iraníes han formado parte, en gran medida, de una división informal del trabajo acordada. En su contacto con estos grupos, Noruega ha mantenido también consultas estrechas con otros países europeos vecinos. La cooperación de la Troika entre Noruega, Estados Unidos y el Reino Unido sobre Sudán y Sudán del Sur ha contribuido a estrechar las relaciones durante décadas, al igual que lo han hecho los esfuerzos de paz y la diplomacia de contacto en Afganistán.
El vínculo con la UE será aún más importante en el futuro, en una época turbulenta que afronta grandes retos de seguridad. El acuerdo de asociación con la UE sobre cooperación en materia de seguridad y defensa a partir de mayo de 202444 establece el marco para ampliar la cooperación en el ámbito de la defensa y la seguridad. La UE deseaba institucionalizar la cooperación en diplomacia de conflictos con Noruega, y así se recoge ahora en el acuerdo. También se menciona el apoyo conjunto a la lucha por la defensa de Ucrania. Noruega desempeña un papel en la diplomacia europea ampliada para lograr una solución a la guerra que salvaguarde la integridad territorial y la independencia de Ucrania, la seguridad europea y el Derecho Internacional. El margen de maniobra de Noruega en el ámbito de la paz y la resolución de conflictos ha sido frecuentemente mayor que el de otros actores europeos, ya que no hemos estado vinculados por la Política Exterior y de Seguridad Común de la UE. Noruega ha cooperado estrechamente con la UE en varios conflictos, desde el relativo a Afganistán hasta el de Venezuela.
La diplomacia de paz y resolución de conflictos contribuye a reforzar las relaciones bilaterales de Noruega con países y organizaciones individuales fuera de nuestro círculo inmediato de aliados. Reforzar esta interfaz redunda en interés de Noruega, en un mundo convulso y en el que las relaciones de poder político y económico están cambiando. Hay muchos ejemplos de cómo la participación de Noruega le ha proporcionado un valioso acceso al resto del mundo:
- El papel de Noruega como actor de paz, incluida América Latina, fue una de las razones por las que Brasil acogió a Noruega en calidad de país invitado al G20 en 2024. La condición de país invitado nos ha proporcionado un espacio de contacto e interacción con las mayores economías del mundo en un momento geopolíticamente difícil.
- A medida que China ha ido aumentando sus propias ambiciones de contribuir a los procesos de paz y reconciliación, ha mostrado un mayor interés por las experiencias noruegas en zonas conflictivas tanto cercanas a China (como Myanmar y Afganistán) como del resto del mundo (como Oriente Medio).
- Nuestro trabajo en el Sudeste Asiático también proporciona un estrecho vínculo con la ASEAN, a medida que Asia se convierte en una región aún más importante para Europa. En particular, los esfuerzos a largo plazo desplegados en Filipinas, Myanmar, Nepal y Sri Lanka han contribuido a la credibilidad de Noruega como socio en Asia. Esto ha sentado las bases de una importante cooperación en varios campos, incluido el empresarial. Gracias a estos esfuerzos, Noruega también ha adquirido una buena visión de los papeles respectivos de China e India.
- En Afganistán, los contactos con India, Irán, China, Pakistán, Qatar, Rusia y Turquía, además de con Estados Unidos y los países europeos, fueron cruciales tanto para comprender el marco en el que trabajaba Noruega como para generar confianza en las posibilidades de una solución política. Varias capitales occidentales y de otros países han mostrado gran interés por las perspectivas noruegas sobre Afganistán.
- En Oriente Medio, Noruega está en contacto con países como Arabia Saudí, Omán, Turquía, Qatar, Egipto y Emiratos Árabes Unidos para tratar la resolución de conflictos. Un ejemplo es la colaboración con Arabia Saudí en el liderazgo de la alianza mundial para la aplicación de la ‘solución de dos Estados’. Se agradece el apoyo de Noruega a la desescalada regional, la resolución pacífica de conflictos y la cooperación. La amplia implicación de Noruega en Oriente Medio ha contribuido a un estrecho contacto prácticamente con todos los países de la región, además de ayudar a conocer bien la dinámica entre ellos.
- En América Latina, los compromisos han contribuido a estrechar el contacto con países de la región, como Cuba, Brasil, México, Chile y Ecuador, así como con actores externos a la región, como la UE, Turquía y Rusia.
- Noruega ha colaborado estrechamente con Turquía para apoyar un proceso político entre Somalia y Somalilandia y en la cooperación regional sobre Afganistán.
- Los esfuerzos noruegos en la resolución de conflictos en el Cuerno de África han proporcionado importantes vínculos con la UA y la organización regional IGAD.
En tiempos difíciles, estos lazos con un amplio grupo de actores proporcionan también una base para trabajar con coaliciones de países que desean apoyar el Derecho Internacional, el comercio mundial basado en normas universalmente aceptadas y las soluciones multilaterales a conflictos y crisis.